viernes, 4 de marzo de 2011

Los siete pecados capitales de la moda

La moda es una dulce tentación que nos puede hacer caer en los siete pecados capitales, al comprarnos algo tan simple como un bolso o unos “Peep Toe” nuevos.             
  • Lujuria
“Nunca subestiméis a una mujer en tacones y mucho menos si está vestida para triunfar

No hay nada como subirse a unos buenos tacones de aguja para sentirnos mas sexys y seguras de nosotras mismas.
Si a esto le añadimos una bonita lencería negra, ten por seguro que despertaras la pasión de cualquier hombre y tendremos elevada nuestra autoestima.
Y, ¿Por qué negra? Porque el color negro ayuda a estilizar nuestra figura y a la vez podemos insinuar las armas de mujer que poseemos. Es una buena elección si estas pensando en una noche loca con tu chico.

  • Gula
“Tu cuerpo es perfecto y los demás lo verán así, si tú también lo haces”

Las mujeres vivimos sometidas en la eterna presión del peso.
En el caso de la moda, no sería realmente Gula, porque no provoca que comamos mas, si no todo lo contrario, cada vez nos fijamos mas en las calorías que aparecen escritas en el dorso de los yogures, flanes o cualquier otro alimento.

Ver modelos delgadísimas, mas finas que el nuevo modelo de iPad, nos hace obsesionarnos con nuestro peso, y que hay que decir de esas amigas o conocidas que nos dicen “¿Has engordado no?” (Slut).
Todo esto nos hace vernos más “rellenitas” de lo que en realidad estamos, y el espejo, que días atrás nos adoraba, y con el cual nos dábamos besitos, dejando la marca de nuestros labios plasmada, se puede convertir en nuestro peor enemigo.
Las tiendas no se quedan atrás, es cada vez mas normal ver en las tiendas vaqueros con una cintura minúscula en la que solo entra la Barbie, o tiendas que nos hacen sentir que hemos engordado solo con pasar de la tienda de enfrente a la que estamos ahora. Es decir, vas a una tienda donde tu talla correspondiente es la 36 y te queda perfecta, pero sales y te vas a la tienda de enfrente y allí, para tu sorpresa, ves que ahora no usas la misma que hace dos segundos, sino que esa marca o empresa que fabrica esos determinados vaqueros, ha decidido que ahora uses la 38, y la usas, porque la 36 no te entra ni aunque te embadurnes el cuerpo en mantequilla.

Nos obsesionamos por conseguir un cuerpo “palillo” sin gracia, cuando ya teníamos un “tipo” perfecto y con curvas.
Nos sometemos a dietas sin hacernos falta, hasta que al final aquellos pantalones ceñidos que nos quedaban preciosos y nos hacían un “tipazo”, ya no nos hacen el mismo efecto, porque nuestro precioso culo ha desaparecido. Y sin embargo, no nos damos cuenta del daño que nos hacemos.
  • Avaricia
       Sé avariciosa”

¿Quién no ha tenido esa sensación irrefrenable cuándo llegan las rebajas?  
Querer comprar todo lo que vemos, la tienda entera, blusas horteras que luego no nos pondremos, vaqueros que nos quedan tres tallas más grandes, empujar a la que tenemos al lado para que no llegue antes a la sección de zapatos, coger un bolso, dejarlo en su sitio porque no nos gusta, y volverlo a coger cuando vemos que otra se acerca a por el, es decir nuestro cerebro solo piensa en “me voy a fundir la tarjeta de crédito”.

Y que decir, cuando llega la “Nueva temporada”, y vemos la tienda decorada con miles de colores que nos llaman la atención, esa música de ambiente que en algunos sitios te hacen sentir que estas en una discoteca y te dan ganas de pedirte un “Martini” y bailar entre la sección de zapatos y la zona de accesorios, esos dependientes tan guapos y bien trajeados que parecen sacados de un anuncio de “Tommy Hilfiger o Armani”, ¿cómo no vamos a pasar? Todo nos incita a entrar en la tienda y meternos en el probador con cien cosas.

Compramos por capricho, sin sentirnos culpables al “derrochar”, inventamos millones de excusas para evadir la culpa.

  • Pereza
“Levántate del sofá y sal a pasear, nunca sabes a quien puedes conocer”

Este pecado es uno de los peores, ya que cuando estamos vagas no sólo no nos conjuntamos bien, sino que nuestro maquillaje también da pruebas del atentado estético que estamos cometiendo.
Cuando nos levantamos con el tiempo justo para ir a algún lado, nos ponemos lo primero que pillamos y nos maquillamos a una velocidad impresionante, sin fijarnos en los detalles, como las pequeñas manchas de rimel o la raya del “Eyeliner” que se nos ha corrido.
Elegir la ropa por la noche si no queréis que la gente se os quede mirando en el autobús y no precisamente por lo guapas que sois, que también, sino por el arco iris andante en que os habéis convertido.
Llevad siempre con vosotras un set de maquillaje, nunca sabréis con quien os podéis encontrar en el restaurante o en el bar de vuestra esquina.
Y si aparece el hombre de vuestros sueños ¿qué preferís asustarle y que salga corriendo por la salida mas próxima o inducir a que se quede y nos conozca?

  • Ira
“Demuestra que contigo no se juega”

Hay un momento único en el que desplegamos todas nuestras armas y es cuando otra mujer coge la pareja de ese zapato tan ideal que tenemos en la mano.
Hay dos opciones: Podemos ser diplomáticas y explicarle con amabilidad que Tú los viste primero y esperar a que la otra persona lo entienda y te devuelva el zapato amablemente, o la más común, lanzar una mirada asesina, para intentar que se de cuenta, que Tú lo tenías primero y que harás lo que sea por llevártelo, pronunciar interiormente todos los insultos que conoces y marcharte con el zapato en la mano para que no se pueda llevar el par.

  • Envidia
“La provoco, jamás la siento”

La sienten las demás, al vernos aparecer con nuestro modelito nuevo, nuestras gafas Ray-Ban nuevas, nuestra manicura perfecta, y el bolso perfectamente conjuntado con los zapatos.
Notarás que la provocas cuando te hacen un repaso de arriba-abajo, cual radiografía, mientras te sonríen de forma forzada o cuando forman un coro y empiezan a cotillear entre ellas, observándote de forma descarada, que solo les falta señalarte con el dedo y decir “Bruja, bruja, es una bruja”.
Por su mente pasarán frases como “Joder, ojala tuviera esos zapatos” o “Lleva el jersey de Lacoste que tanto me gustaba y no pude comprarme, ¡mierda!”, sin embargo, de sus labios saldrá simplemente una frase “¿Qué mala cara traes no?”

  • Soberbia
“Nadie es mejor que tú. Luce tu soberbia”

La soberbia es aquello que nos hace ser altivas, arrogantes y vanidosas, es decir ser demasiado presuntuosas.
¿Cuándo nos volvemos así?
Cuando esas arpías envidiosas forman el coro y empiezan a cotillear sobre ti, tú tienes dos formas de actuar. Si eres tímida, por muy guapa que seas, te cortarás y te irás a una zona apartada donde dejen de mirarte, seguramente seguirán hablando de ti, ahora sin tapujos porque no las oyes, pero tú prefieres no saber lo que dicen de ti; sin embargo si eres mas descarada, no te esconderás, al contrario, irás mas erguida(como si te hubieran metido un palo por donde tú ya sabes) andarás mucho mas sexy de lo que sueles hacerlo, meneando las caderas de un lado a otro, y pasarás cerca de las “cotorras” con la cabeza bien alta, como diciendo, “Por mucho que lo disimuléis, ambas sabemos que me envidiáis”.
Que solo te falta decir “adorarme pequeñas mortales”.

Y ahora confiesa, ¿Cuáles son tus "pecados" de Shopping-adicta?



1 comentario:

  1. No se como describir tu blog, por un lado es todo moda pero es ese lado de la moda que a todos nos gusta y a veces intentamos ocultar. Todo eso como la soberbia, envidia... y derivados. Sencillamente ME ENCANTA!
    Te sigo! :)

    www.vamosafumarnos-la-ciudad.blogspot.com

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