lunes, 31 de octubre de 2011

Cartas a Cupido

Querido cupido.

Sé que tú y yo no nos llevamos bien porque no soy como las demás chicas que buscan enamorarse y eso a ti te sienta mal.
Pero déjame explicarte, no es, que no quiera enamorarme, claro que quiero enamorarme, pero no de los capullos que siempre me envías.


No soy de esas que dicen “el amor no existe”, creo en el, sé que existe, aunque a veces no dura para siempre, porque nada es para siempre.

Por eso, me ves ahora “pasota” y embadurnada en grasa para que todo me resbale.
Pero es solo porque tomé una decisión, por muy guapo que sea el capullo que me envíes, tan solo me voy a enamorar del príncipe azul (Aunque éste tampoco existe como tal).
¿Qué como sabré quien es?
Bueno eso déjamelo a mi.

Pero, por tu propio bien y porque puedas conservar intactas esas alas blancas, procura buscarme de una vez al chico encantador y déjate de jueguecitos.

Mientras, yo estaré como siempre de cachondeo y de fiesta.


Atentamente
Una rubia muy legal.



P.D Muchas de las personas que me conocen, dicen que me parezco a Olivia Palermo a Carrie Bradshaw y a Serena van der Woodsen. A cada una por unas cosas distintas, fisico, estilo, carácter, forma de ser...
¿Vosotras a quién os pareceis?

domingo, 30 de octubre de 2011

Fuck You

Es increíble la cantidad de personas que siendo amigos o gente importante para nosotros nos fallan y defraudan, y sin embargo, gente que pensábamos que no éramos importantes para ellos, nos guardan un huequito en su corazón e incluso están a nuestro lado sin pedirlo.

Por eso, si alguna vez alguien os ha fallado, simplemente que les den, pasar de ellos, ignorarles, porque nadie, que no merezca la pena, se merece que perdáis vuestro valioso tiempo por ellos.





P.D. ¿En donde os gustaría vivir?
A mi en Nueva York, sin duda alguna ^.^

jueves, 27 de octubre de 2011

*

A veces actuamos sin pensar, en caliente y creemos que hacemos lo correcto.
Pero cuando pasa el tiempo, cuando aquello ya no tiene solución, cuando todo está frío, te paras a pensar y te dices a ti misma “¿hice lo correcto?”



martes, 25 de octubre de 2011

Me declaro adicta a los zapatos

Soy en general adicta a la ropa y a los complementos y accesorios, pero los zapatos son mi fetiche.
Los tengo de todo tipo, planos, altos y muy, muy altos.
Es cierto que los tacones altos te hacen polvo los pies, pero seamos sinceras, te hacen una figura y un estilo que los planos no consiguen.
Además los tacones son una de las armas de seducción más infalibles porque con ellos nos sentimos más seguras.

Pero eso sí, el precio que pagamos por ir elegantes, femeninas y sexys es un gran dolor de pies.
Pero si no quieres renunciar a los tacones, uno de los trucos para reducir ese dolor es que uses almohadillas de gel.
En las farmacias venden estas almohadillas que se colocan en la parte delantera del zapato, creando una superficie más blanda, que al caminar harán que estés más cómoda.

Deberías buscar zapatos que se ajusten mejor a tus pies. Evitarás el dolor si te pones zapatos con los que al andar no se te escurran los pies hacia delante. Usa zapatos mas ajustados pero que tampoco te aprisionen los dedos.
Alterna un día zapatos de tacón y otro día planos, para que el pie te descanse.
Después de llevar los zapatos, aplícate crema de pies para masajear en la planta y el talón, de esta forma conseguirás que tus pies se relajen y te descansen toda la noche, después de esa fabulosa y loca fiesta a la que has asistido y en la que no habrás parado de bailar.

Y por último y sobre todo, practica mucho, es la forma más sencilla de que tus pies se hagan a la forma del zapato, y se vayan adaptando, de tal forma que poco a poco te duelan menos.
Y esto es, porque tus pies se habrán terminado acostumbrando al calzado.

Así que ya sabes, practica mucho y acabarás corriendo detrás de los taxis, caminando largas horas por la ciudad, recorriendo todas las tiendas y saliendo de noche hasta las tantas sin parar como Carrie BradShaw.


domingo, 2 de octubre de 2011

La delgada línea que lo separa

Al igual que existe una fina línea que separa el amor del odio, existe otra para la confianza.
Cuesta mucho ganarla y muy poco perderla.

Algo dentro de ti te frena, te dice que no confíes del todo, que no entregues todo de ti, pero no escuchas o no quieres escucharlo. Piensas que siendo siempre dura, y estando detrás de las murallas que construyes, alejarás a esa persona y aunque, no bajas del todo la guardia, vas dejando que entre poco a poco.
Unas veces te muestras dura y fría, y otras eres un cielo, cariñosa y dulce.
Y ¿para qué?
Para que luego te dé la puñalada y traicione tu confianza, la que tanto esfuerzo te había costado entregar.
Y a ti no te queda otra, que de nuevo reforzar esa muralla, harta de los palos y las traiciones.

Sé que no todo el mundo es así, pero siempre te toca toparte con alguno así.