domingo, 2 de octubre de 2011

La delgada línea que lo separa

Al igual que existe una fina línea que separa el amor del odio, existe otra para la confianza.
Cuesta mucho ganarla y muy poco perderla.

Algo dentro de ti te frena, te dice que no confíes del todo, que no entregues todo de ti, pero no escuchas o no quieres escucharlo. Piensas que siendo siempre dura, y estando detrás de las murallas que construyes, alejarás a esa persona y aunque, no bajas del todo la guardia, vas dejando que entre poco a poco.
Unas veces te muestras dura y fría, y otras eres un cielo, cariñosa y dulce.
Y ¿para qué?
Para que luego te dé la puñalada y traicione tu confianza, la que tanto esfuerzo te había costado entregar.
Y a ti no te queda otra, que de nuevo reforzar esa muralla, harta de los palos y las traiciones.

Sé que no todo el mundo es así, pero siempre te toca toparte con alguno así.

4 comentarios:

  1. Siempre hay algun gilipollas que nos devuelve a la casilla de salida.

    A veces me da por pensar si todos ellos encuentran la horma de su zapato... espero que asi sea aunque solo sea para que vean lo maravilloso que es el sentimiento que nos dejan u.u

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  2. Solemos confiar en todo el mundo al principio, pero cuando nos demuestran todo lo contrario, desconfiamos, y cuesta mucho ganar la confianza de alguien. Pero no es nuestra culpa, es la culpa de aquel que ha traicionado nuestra confianza.

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  3. Amorosa... es muy cierto y bello lo que escribes... te seguiré sin duda... besitos...

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  4. tan facil de dañar la confianza...como duele. es triste. es verdad

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